viernes, 19 de octubre de 2012

Vidas de película - Octavio Getino - Parte 1 de 2


Ciclo "Vidas de película" realizado por Directores Argentinos Cinematográficos.
Entrevista a Octavio Getino emitida en Canal (á) en septiembre-octubre del 2012.
Parte 1 de 2.

Vidas de película - Octavio Getino - Parte 2 de 2


Ciclo "Vidas de película" realizado por Directores Argentinos Cinematográficos.
Entrevista a Octavio Getino emitida en Canal (á) en septiembre-octubre del 2012.
Parte 2 de 2.

martes, 9 de octubre de 2012

Despedida a Octavio

 
Octavio Getino, Marta Rodríguez y Susana Velleggia, Rennes 1979.

"Un hombre combativo y militante" por Norberto Galasso. Tiempo Argentino, 2 de octubre de 2012.

"Maestro,en el sentido cabal del término" por Rodolfo Hamawi. Tiempo Argentino, 2 de octubre de 2012.

"Un referente del cine" por Jorge Coscia. Tiempo Argentino, 2 de octubre de 2012.

"El hombre que hizo del cine un arma para cambiar la realidad", en Tiempo Argentino, 2 de octubre de 2012.

"De pronto y sin avisar te fuiste, gallego" por Mario Sábato. Tiempo Argentino, 2 de octubre de 2012.

"Octavio Getino. Director de La hora de los hornos junto con Pino Solanas, teórico y docente", por Adolfo C. Martínez. La Nación, 2 de octubre de 2012.

"Compromiso en pantalla grande" por Gaspar Zimerman. Clarín, 1 de octubre de 2012.

"Un hombre que hizo cine con la pluma y la palabra" por Luciano Monteagudo. Página 12, 2 de octubre de 2012.

Octavio Getino y Alfonso Gumucio. Cuernavaca, 1984.

"Octavio se nos fue" por Alfonso Gumucio-Dagron. 3 de octubre de 2012.

"Mensajes recibidos en la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano". En Portal del Cine y el Audiovisual Latinoamericano y Caribeño, 4 de octubre de 2012.

Otras notas:
"Se nos ha ido un grande: Octavio Getino" por Ignacio Aliaga Riquelme. Director Cineteca Nacional Centro Cultural Palacio La Moneda. www.cinetecanacional.cl

En el concierto del cine latinoamericano, hay un nombre que siempre estuvo inscrito, desde la mítica época de los años 60, la del Nuevo Cine Latinoamericano. Desde "La hora de los hornos" que realizó junto a Fernando Solanas en 1968, a sus investigaciones y estudios sobre el cine en Latinoamérica, así como al Observatorio del Cine de la región al que dio forma desde la Secretaría del Mercosur Audiovisual, de la que fue uno de sus más entusiastas impulsores, nos encontramos con su nombre. Ha sido uno de aquellos hombres imprescindibles para nuestros cines.
Si a lo anterior le sumamos que se trataba de un hombre afectuoso, generoso hasta más no poder, riguroso y siempre dispuesto a abrir espacios para gente más joven, podemos concluir que Octavio Getino fue un grande de verdad.
La cultura latinoamericana ha perdido a uno de sus personalidades más esenciales, que por su modestia, su muerte no ha estado en las agendas oficiales. Es la suerte de aquellos que construyen las obras de los pueblos, que aunque mueran en silencio como les gustaba vivir, y a pesar de que una calle no lleve su nombre, vivirá en las grandes avenidas de nuestro recuerdo y hará falta cuando pasen las nuevas generaciones.
Cumplo a nombre de los archivos asociados en CLAIM, de enviarte nuestro cariño y nuestros respetos.

lunes, 1 de octubre de 2012

Despedimos a Octavio

Hoy, 1 de octubre, despedimos a Octavio Getino en la ENERC. Salta y Moreno, a partir de las 6 de la tarde. Un abrazo para todos sus amigos y compañeros. La familia.

domingo, 9 de septiembre de 2012

ENTREVISTA DE LA AGENCIA PACO URONDO


Avances de la política estatal en el sector audiovisual.
Entrevista de la Agencia Paco Urondo.
Polo Audiovisual: pensar al cine como industria.
Buenos Aires, 2-9-12.

Entrevista al realizador, historiador y teórico de cine Octavio Getino; analiza el proyecto y destaca virtudes y necesidades. “Acá hay que pensar en un cine que también nos de identidad, y este es un desafío que también tienen que asumir las escuelas de cine”.

APU (Por Juan Ciucci): Queríamos hablar sobre el anuncio que hizo el otro día la Presidenta en Cadena Nacional de este Polo de Desarrollo Audiovisual ¿Cuál es tu opinión sobre este proyecto?

Octavio Getino: Además del de la Presidenta, hubo otro anuncio que me pareció muy importante que es la creación de un observatorio de actividades audiovisuales a través de acuerdos universitarios y creo que son dos medidas que de alguna manera son altamente necesarias. Lo de la Presidenta me parece formidable en la medida que, es la primera vez que escucho a un presidente hablar del cine como industria también, no sólo como producción de contenido, sino como actividad industrial, tecnológica que genera valor agregado, empleo y demás. Este tema del cine como industria cultural, hace 17 años que se planteó en la Asociación Argentina de Actores con la presentación de sindicatos, entidades de los medios y la comunicación, creo que fue la primera vez en América latina donde se presentó una investigación que hicimos sobre las industrias culturales en Argentina, dimensión económica y políticas públicas.

Evidentemente el hecho que la Presidencia de la Nación haya asumido esto a este nivel me parece altamente significativo.
Por un lado, por el hecho de lo que más importa en estas industrias culturales, según mi criterio personal, no es tanto la dimensión económica, el empleo o la facturación. EE.UU. moviliza diez mil millones de dólares al año, hace 600 películas y la mayor parte de todo eso que se produce a nosotros no nos sirve para nada.

De cualquier manera, lo que hace falta reconocer es que el cine, el audiovisual es el único medio de expresión cultural y artístico que aparece con la industria, vale decir que viene después de la revolución industrial. La producción literaria viene desde el origen de la humanidad, sin necesidad de la industria del libro, la producción musical, desde el primer cantante sin necesidad de la industria del disco. Pero para que apareciese el cine y el audiovisual, imagen y movimiento, hubo que hacer coincidir ciencia, tecnología, inversiones y política de estado el siglo pasado. Sobre todo al principio, son los que de alguna manera distinguen a esta industria de otras industrias.

Es impotente destacar el hecho que si dependemos tanto de todo lo que es ciencia y tecnología, todos los cambios que se produzcan en ese sector van a incidir de una manera u otra en lo que tiene que ver, no sólo con la producción, el empleo, la comercialización, sino incluso como ya está ocurriendo con los contenidos. Porque ya no se trata de ver películas en sala de cines, como la mayor parte de los argentinos no va al cine -va menos de una persona al año a ver una película- y donde los chicos ya ni siquiera miran televisión. Están aferrados a otros tipos de medios audiovisuales que los grandes grupos poderosos de la tecnología mundial van a tratar de ir renovando, vender y demás. Creo que este es un elemento que de alguna manera estuvo presente de manera explícita o implícita en el mensaje de la Presidenta. Y que ahora el desafío mayor es pasar de las palabras a los hechos y cómo podemos constituir un polo de desarrollo audiovisual acá en términos concretos, eficientes, competitivos, donde además de desarrollar la parte económica importantísima, produzca contenidos que ayuden a la formación de nuevas generaciones de argentinos.

APU: También es interesante el papel que está tomando el Estado por ejemplo, INCAA TV, Encuentro. Nuevos espacios que saldrían de esa lógica cinematográfica como para lograr esos canales de difusión.

OG: Sí. Esto no va a ser una solución que va a salir fácilmente, es un proceso. Pero lo que tú dices sobre Encuentro es un ejemplo y una referencia fundamental para ver imágenes que de otra manera no podríamos ver. Cuando uno pone Encuentro ve documentales hechos en el interior del país por jóvenes que uno ni conoce y con temas e imágenes que también desconoce totalmente, descubre que hay cambios fundamentales en estos últimos años muchos mayores que los del sistema de las décadas anteriores y esto no impide a los realizadores de cine hacer su película para competir en las salas de cine a nivel internacional y demás.

La Televisión Pública también ha incorporado en su programación materiales que de otra manera no podríamos verlo, me refiero a materiales de América Latina bien o mal hechos pero que de alguna manera nos ilustran sobre los imaginarios de la cultura de los países hermanos de la región.

APU: Esto también ha permitido repensar el lugar del Estado en este espacio cultural, tan bastardeado de estas últimas décadas neoliberales; y justamente estos emprendimientos que se están llevando adelante de un modo exitoso permiten volver a pensar cuál es el lugar del Estado. ¿No?

OG: Creo que el lugar del Estado ha sido central para la existencia de una actividad cinematográfica en Argentina. Ningún gobierno en Argentina, ni liberal, ni democrático o dictatorial se tiró contra la producción cinematográfica. En las dictaduras hubo producciones cinematográficas tanto o más que en la democracia.

Lo que pasa de vuelta es el tema de qué se está produciendo y qué contenido. En este momento creo que el mayor desafío del Estado y ahí tiene que intervenir cultura, educación, el instituto de cine, creadores y empresarios. Ver de qué modo lo que se está produciendo, insisto, nos ayuda a ver mejor la realidad, a afrontar mejor la realidad.
En este punto me parece formidable la idea que existe en algún otro país de Latinoamérica pero que no ha tenido la dimensión hasta ahora de lo que ha formulado Cristina días pasados.

APU: En el Canal Encuentro y en los espacios de documentales hay como una gran producción y creatividad, pero últimamente me cuesta encontrarlo en el espacio de ficción de la producción nacional ¿Qué pensás de esto?

OG: Es un problema de América Latina, creo que las nuevas generaciones tratan de ilustrar, informar, observar la realidad en la cual se están moviendo y que en gran medida desconocían también. Cuando veo documentales hechos en Córdoba, Catamarca, La Rioja, San Juan; hecho por gente que no tengo la menor idea de quién es y veo que hay un criterio excelente, una innovación en la estética en el tratamiento del documental, me parece un avance formidable. Evidentemente la ficción en el caso de los nuevos realizadores y sobre todo en el interior del país, salvo raras excepciones, quizás no esté a la altura de todo eso porque hay carencias en la formación en ese tipo de cosas.

Tenemos también insuficiencia de producción, cuando uno produce una ficción es una ficción pero como en cualquier otra actividad, tiene que producir varias para que la gimnasia productiva te permita competir. Creo que es una carencia porque hay que desarrollar la ficción en tanto la línea de imaginarios y demás. Es indispensable y a partir de ella se pueden percibir situaciones poéticas, casos que muchos de los documentales por ahí no lo tienen en cuenta.

APU: Este proyecto está pensando en una pata privada, un espacio privado. Ves actores en esta realidad actual (productoras) que puedan acompañar este proceso? ¿Te parece que existe ese espacio privado que también se pueda sumar a esta producción?

OG: Creo que sí, el tema es qué piensan en el sector privado en general, más que preocuparse por los contenidos –que hay gente que lo hace. Veo a Campanella filmando y hace películas de ficción formidables, está ensayando cosas para los chicos muy buenas y hay un criterio empresarial que se orienta a mejorar la calidad de nuestra producción. La historia del cine argentino también está hecha, no te digo de piratas pero de gente que lo único que le importó fue la plata, no está mal que el empresario se ocupe de esas cuestiones pero creo que el Estado tiene que intervenir. Hace falta un diálogo serio con los agentes principales de este sector, tratar de hacer conciencia que queremos hacer una cinematografía o un audiovisual que de alguna manera nos exprese, nos identifique como ha ocurrido en todas partes del mundo.

Ninguna cinematografía en ninguna parte del mundo salió de sus fronteras si previamente no interesó dentro de las propias. Eso pasa también con las telenovelas, la mayor parte es así. El cine ruso, el español, el norteamericano. América cuando filma una película está pensando en su mercado interno que es uno de los más importantes del mundo, Corea piensa lo mismo, China, Rusia. Acá hay que pensar en un cine que también nos de identidad y este es un desafío que también tienen que asumir las escuelas de cine, de jóvenes e incluso la de formaciones profesionales.

Porque si nos sacamos un premio en un festival o nos dan una mención en la crítica de algún diario europeo creemos que estamos siendo como Messi, profesionales reconocidos en el mundo y no es tan así tampoco. Si tú analizas la presencia del conjunto de las películas de los 20 y tantos países latinoamericanos y los 20 y tantos países de la unión europea en los últimos 10 años, no han representado más del 2% de todo el mercado de ese continente. Esto no significa que si no tenemos público no hacemos buen cine.

Una industria cultural tiene que atender los dos aspectos, para mi el principal es, los contenidos, lo identitario, la creatividad, la diversidad y por oto lado no perder de vista que estamos en un momento muy difícil, los cambios que se están dando en las nuevas tecnologías audiovisuales y que van a incidir poderosamente cada vez más en todo el futuro. Estados Unidos tuvo tanto poder sobre las pantallas del mundo, grande, chica, minúscula como lo tiene en estos días. Ahora competir con eso supone también pensar no sólo en Argentina sino también en Unasur, Mercosur, el Alba, hay un avance muy serio.

Evidentemente nuestra región no va a poder competir no sólo con EE.UU. sino con Europa que a su vez está sometida a toda la producción norteamericana.

APU: El problema sigue siendo la distribución, las distribuidoras norteamericanas.

OG: No, el 80 % de lo que se oferta en el país y en el mundo viene de EE.UU. ¿Qué países tienen autosuficiencia? La India, Corea, China, pero los demás, cualquier país europeo, quizás Francia un poco menos pero te das cuenta que el dominio es total. No sólo en las películas, si nos remitimos al cine que se ve en las salas, insisto en que la mayor parte de la población no va al cine nunca. La televisión desplazó al cine en su momento, después vino el video que compró a la televisión y hoy en día si te metés en todos los medios cablevisuales descubrís que la gente está en otra cosa. Dentro de unos años lo que hoy parece moderno va a ser viejo. Esto obliga a una concurrencia a un polo de desarrollo audiovisual de las capacidades que tienen nuestros científicos, técnicos y creadores porque no es una acción meramente del Estado o una decisión del gobierno, sino de convocar a lo más representativo de todo este sector a partir de la base que si no tenemos imágenes propias nadie las va a construir por nosotros.

sábado, 14 de julio de 2012

EL TIO AMABLE Y LA “MARCHA NEGRA”

Octavio Getino

Hay momentos en que basta una pequeña señal, sea del tipo que fuere, para que algo ilumine en nuestra memoria imágenes que estaban casi perdidas o con el riesgo de perderse. Esa señal, en lo que a mi hoy me toca, es la reciente “Marcha Negra” de los mineros de algunas provincias del norte de España. Y digo esto, porque a nací en un pueblo de León poco antes del inicio de la llamada Guerra Civil y una de las imágenes que aún me tocan de cerca es la de un minero leonés, el tío Amable –Amable Tascón-, hermano de mi madre, preso durante la guerra en la cárcel de San Marcos, convertida años después en uno de los paradores hostales más aristocráticos, sea por su valor histórico como por el turismo de alto nivel con que se sostiene, en la propia ciudad de León. Allí, el tío Amable, condenado inicialmente a muerte –por “rojo”-  y luego absuelto, supo trazar en pequeños listoncitos de metal plateado el nombre de mi madre, Isabel, armando así– supongo que con  la ayuda de algún artesano también condenado-  una pequeña pulsera plateada que aún conserva  una de mis hijas en Buenos Aires, tras haber pasado por diversas manos, entre ellas las de mi hermana. 

Eran los primeros años de mi infancia y de los cuales todavía conservo el ruido de las descargas de fusilería que venían desde el otro lado del río, en León, adjudicadas por mi padre a los fusilamientos que allí –en los bordes del Torío- tenían lugar por parte de los franquistas. Pero la imagen que aun persevera es la del tío Amable, ya concluida la guerra, cuando me acogía en su  casa rural de Robles del Torío, en la zona minera de Matallana, y me instaba a leer, en mis escasos días de vacaciones escolares junto a él, alguna de las obras de la literatura clásica europea.

Confieso que, en mi caso,  prefería leer las historietas que aparecían en “TBO” –o en las colecciones de “CIA”, “FBI” o “Rastros”- y que si me arriesgaba a leer aquellos textos, publicados en doble columna y con tipografía tan minúscula como cansadora, era porque el tío Amable seguía de cerca mis lecturas, sobre todo cuando en las tardes regresaba de la mina, con el rostro ennegrecido por el carbón y una pequeña lámpara colgada del hombro.

Son retazos de memoria que hoy afluyen, alimentados por la reciente “Marcha Negra”, en la que cientos de mineros, muchos de ellos procedentes de León, hicieron valer su dignidad a lo largo de kilómetros de una España sometida y humillada, convencido de que ninguno de ellos conoce ni de lejos lo que fue la historia del tío Amable en aquellos años de la Guerra Civil y de la II Guerra Mundial, pero claro anticipo de la autoestima que han demostrado los compañeros que lo siguieron en su labor –hoy  casi agonizante- para extraer el mineral con el que millones de españoles en aquellos años daban calor a sus hogares y movilizaba la energía de las industrias y del trabajo.

Vaya este inusual recuerdo como homenaje a quienes intentan en España desarrollar con sus marchas negras o multicolores sus elementales la dignidad humana y la justicia social, así como la democracia verdadera, aquella que excede la mera confrontación electoral o partidista y se legitima con el reconocimiento de los derechos equitativos para todos.

viernes, 6 de julio de 2012

SEMINARIO IBEROAMERICANO SOBRE ECONOMÍA DE LA CULTURA


La Secretaría  General  Iberoamericana (SEGIB) convocó para los días 2 y 3 de julio a un Seminario sobre Economía de la Cultura, a efectuarse en Madrid. Las conclusiones del evento serán trasladadas para su consideración durante la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado a realizarse próximamente en la ciudad de Cádiz.
En el Seminario participaron una veintena de expertos de la región, entre los que se encontraron, entre otros,  Germán Rey y Ramiro Osorio (de Colombia), George Yúdice (de Costa Rica), Néstor García Canclini y Ernesto Piedras (de México), Enrique Iglesias (de Uruguay) y Octavio Getino (de Argentina). Getino se excusó de concurrir a dicho encuentro por razones de salud personal.

sábado, 23 de junio de 2012

MENDOZA: CONFERENCIA SOBRE INDUSTRIAS CULTURALES EN EL MERCOSUR

Invitado por la Dirección Provincial de Industrias Creativas del Ministerio de Cultura de Mendoza, Octavio Getino expuso en una conferencia realizada el 22 de junio de este año algunas reflexiones sobre la experiencia realizada en el Mercosur con relación al tema de las Industrias Culturales. Un tema que podría ser tenido en cuenta en la reunión cumbre de autoridades mercosureñas con motivo del encuentro que las mismas han programado en la ciudad de Mendoza para los primeros días del mes de julio.


REFLEXIONES SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LAS INDUSTRIAS CULTURALES EN EL MERCOSUR
Octavio Getino
I
Referirse actualmente, año 2012, al tema de las industrias culturales en el Mercosur, implica abordar, antes que nada, dos subtemas en los que aquel puede tener algún grado de comprensión y tratamiento. Uno de ellos es el del Mercosur y otro el de las industrias culturales. Complementarios, sin duda, pero a la vez marcados por situaciones que han ido variando en los primeros años de este nuevo siglo.
En relación al primero de ellos, cabe recordar que el primer tratado suscripto en Asunción del Paraguay para la creación del llamado Mercado Común del Sur, o MERCOSUR, data de 1991, es decir, algo más de veinte años atrás.  Un tratado entonces muy loable, el único con valor legal entre los posteriores convenios y acuerdos que surgieron en América del Sur y en el conjunto de la región, que en su artículo primero sostenía que la función del organismo regional proyectado sería “la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos” entre los países constituyentes. Los que en aquel entonces eran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, a los cuales se sumaría, en trámite de admisión, Venezuela, y como estados asociados, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

sábado, 16 de junio de 2012

PROTECCIÓN DEL CINE NACIONAL

PROTECCIÓN DEL CINE NACIONAL: POLÍTICA INDISPENSABLE PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LAS IDENTIDADES Y LOS IMAGINARIOS SOCIOCULTURALES ARGENTINOS


Octavio Getino

Publicado en el Boletín de DIRECTORES ARGENTINOS CINEMATOGRAFICOS (DAC) Junio 2012
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El tema del proteccionismo de nuestra cinematografía –así como el del audiovisual nacional- ha sido tratado casi desde los mismos orígenes de esta industria cultural. Cuando el pionero Federico Valle sostenía, en 1928, "hasta ahora no hemos contado los productores nacionales con la ayuda de los poderes públicos", poco antes de que el “Negro” Ferreyra destacara en 1932 que “lo que necesitamos es un poco de cariño, de celo y menos olvido o desprecios por todo lo nuestro”, ambos adelantaban una lúcida y apasionada visión sobre la importancia estratégica de esta industria, asumida como la principal forma de comunicación de la sociedad argentina para expresar sus imaginarios y legitimar interna e internacionalmente todo aquello que hace a la construcción de su identidad.

martes, 22 de mayo de 2012

“OCTAVIO GETINO”: Film documental de Interés Municipal en Morón

Este documental, basado en una extensa entrevista a Octavio Getino de alrededor de 16 horas de duración,  fue declarado recientemente de “Interés Municipal” por el gobierno del Municipio de Morón. La primera proyección pública del filme – con anterioridad había sido exhibido en una muestra del Festival Internacional de Cine Político- se llevó a cabo el 17 de mayo en el Teatro Municipal “Gregorio De La Ferrere” de dicho distrito. La realización del documental, cuya primera versión es de 90 minutos, estuvo  a cargo de un equipo de compañeros militantes integrado por Gabriel Mateu (a cargo de la entrevista), Pablo Guallar, Esteban Rampanelli y Berta Ferezín. 

Asimismo en el mes de mayo, el Concejo Deliberante de Morón, por unanimidad de sus integrantes, procedió también a declarar a Octavio Getino, “Ciudadano Ilustre” de dicho municipio.

martes, 27 de marzo de 2012

DOCUMENTAL SOBRE VIDA Y OBRA DE OCTAVIO GETINO

En una Muestra Paralela del Festival Internacional de Cine Político (FICIP) que se realizó en Buenos Aires entre el 22 y el 28 de marzo 2012, tuvo lugar la exhibición del documental-entrevista "Octavio Getino" de dos horas de duración, el que estuvo a cargo de un equipo de militantes cineastas encabezado por Gabriel Mateu, y del que participaron Esteban Ramponelli y Pablo Guallar, con música de Fabian Martínez. La vida y las experiencias políticas militantes de Octavio Getino se integran en este documental a su accionar en el campo del cine y la cultura argentina y latinoamericana. Tal como señalan los autores, la obra recoge "sus recuerdos de ser un militante antifranquista y el fervor de la militancia peronista de los años 50. Desde los bombardeos de Plaza de Mayo de junio de 1955, pasando por el Cine de la Liberación en la década del ´60 y la vuelta de Perón en los ´70 a la actualidad, con la batalla cultural que atraviesa nuestro país" (gabrielmateubertif@hotmail.com). El FICIP exhibió más de un centenar de títulos de la ficción y el documental internacional con el propósito de difundir "un cine cuyo protagonista es la política".

domingo, 19 de febrero de 2012

LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL EN EL MARCO DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL Y EL DESEMPLEO

Por Octavio Getino

Uno de los temas que parece dominar los titulares de los medios y hacerse presente en alguno que otro debate social es el del impacto que podrían tener los proyectos de minería a cielo abierto en algunas localidades de la sierra andina. Titulares y debates que superan en estridencia los efectos que están ocasionando desde hace décadas los agroquímicos, probadas fuentes de envenenamiento de la salud humana, allí donde, en lugar de la minería –como sucede en la región central del país y en las provincias pampeanas- son las grandes empresas del agro (el “campo” que le dicen) las responsables de dichos impactos, así como de apropiarse de buena parte de la renta nacional. De cualquier modo, en uno o en otro caso, lo que está pendiente es un debate nacional, serio y fundamentado, que nos permita mejorar las alternativas existentes para un desarrollo nacional y social.

Durante tres o cuatro años de mi exilio en México, tras haber vivido de cerca algunas experiencias en el desarrollo rural de la región andina, me tocó estar al frente de la información ambiental en América Latina y el Caribe –se trataba de la Oficina Regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-ORLAC)- y allí también experimenté de cerca los principales problemas que sacudían a la región en dicho campo. Recuerdo por ejemplo, que en uno de los debates realizados en una Bienal Europea del Film sobre Medio Ambiente (Dortmund, RFA, 1985), observé, tal vez con algo de ingenuidad, las violentas diatribas con que los jóvenes ambientalistas alemanes y europeos se lanzaban contra las chimeneas contaminantes, adjudicándoles la mayor parte de los daños que experimentaba la población de ese continente –y también del mundo- como producto del desarrollo industrial y de su manejo salvaje por parte de las grandes corporaciones locales e internacionales.

Me tocó intervenir en ese debate y para sorpresa de muchos, simplemente valoré el esfuerzo que ellos estaban realizando frente al uso desmesurado de las chimeneas, pero que, por favor, tuviesen en cuenta, al menos para nuestro caso –los países latinoamericanos- que la contaminación mayor en el medio ambiente no provenía de la abundancia de aquellas –signo de desarrollo económico e industrial- sino de su carencia. Y agregué, que en el caso argentino, por ejemplo, había sido en ese período de desindustrialización y caída de las chimeneas preexistentes, donde la exclusión social, la marginalidad y la negación violenta de los más elementales derechos, constituían el mayor y más negativo impacto ambiental, tanto o mayor al que podía proceder de los millares de chimeneas que se alzaban humeantes en buena parte del Viejo Continente. Y agregué: Por favor, déjennos levantar todas las chimeneas que necesitamos y podamos, y a partir de la experiencia europea y mundial, introducir en su manejo las reglas que sean necesarias para que sus efectos no sean del mismo calibre como los que ustedes están denunciando.

No hace falta mucho entendimiento para percibir que son los miles o millones de latinoamericanos a los que se les ha quitado el derecho al trabajo y a la autoestima, los que con su lamentable sobrevivencia en basurales, villas miserias, periferias urbanas, o empujados a la violencia, la delincuencia o la prostitución, expliciten un nivel superlativo de contaminación y deterioro social, y en consecuencia, ambiental, si entendemos al ser humano como sujeto y no como simple objeto para el desarrollo. ¿Hay algo que contamine más nuestras grandes ciudades que los miles de seres humanos –subhumanizados- que se amuchan en pestilentes y contaminantes reductos, cada vez más invasores –a manera de verdadero cianuro- sobre los espacios que algunas décadas atrás aparecían (casi) incontaminados?

También esa corta experiencia en la Oficina Regional del PNUMA, me permitió observar que algunas campañas ambientalistas, no todas, indudablemente, orientadas a la preservación de importantes recursos naturales –por ejemplo la Amazonía o el acuífero guaranítico- tenían su origen en proyectos estratégicos, en particular de las grandes corporaciones norteamericanas y sus instrumentos políticos y militares directos, destinados a preservar aquello que en algún momento podría ser de suma utilidad para su sobrevivencia como naciones imperiales. Preservar, insisto, para apropiarse de aquello que tarde o temprano seguramente puede ser considerado como propio (el Atlántico Sur y las Malvinas son un claro ejemplo).

A lo cual se sumaban los permanentes lobbies de fundaciones ambientalistas o conservacionistas, cuyo mayor interés era el de obtener de los organismos internacionales recursos económicos o financieros para sostener sus campañas, las que en muchos casos valoraban más la existencia de los chimpancés que la de los seres humanos.

Señalo estas observaciones sin que por ello niegue la enorme importancia que tiene la preservación del medio ambiente y las campañas que distintas organizaciones sociales llevan a cabo, de manera valiente y honesta, en una u otra localidad del país o del mundo. Pero parto de la base que todo lo que hace a la vida y a la existencia de seres humanos o recursos naturales es simplemente energía. Y que todo proyecto de desarrollo implica cambios y modificaciones a lo que son las características propias de esa energía. De lo que se trata es de aprovecharla en todo lo posible para el bienestar social y humano pienso, por ejemplo, en la gran minería –que ha servido para el desarrollo de las grandes naciones y también para la sobrevivencia, al menos de las algunas regiones periféricas- aprovecharla, decía, para reintegrar a la misma determinada energía con un valor equivalente –sea social o económico- que permita el mejoramiento de cada comunidad y de cada nación. Lo que no implica de ningún modo omitir los cambios que habrían de efectuarse en los recursos naturales y en la biodiversidad.

La minería es una actividad productiva necesaria, pues proporciona gran parte de las materias primas que todas las sociedades requieren. En su gran mayoría, los materiales que no son cultivados son producidos a partir de recursos extraídos de minas, por lo que son indispensables para el desarrollo de todas las actividades humanas. Pero al igual que todas las actividades humanas, la minería genera impactos sobre el ambiente y la sociedad. Por ello el aprovechamiento de los recursos naturales debe basarse en un tipo de racionalidad que va más allá de la racionalidad puramente económica de la empresa explotadora, y aún más allá de la racionalidad económica con perspectiva ambiental. Esa nueva racionalidad se basa en un modelo de economía ambientalmente sostenible y amigable y ese es el tema que debe ser debatido en favor del conjunto y no de un determinado grupo o sector.

Todo crecimiento implica tensiones y cambios -sin ellos no hay vida posible- y de lo que se trata es de exponer y debatir ideas y proyectos, con reglas claras, como ya se ha dicho, para que tales cambios redunden en beneficio –no sólo de las chimeneas o en el caso del agua en algunas explotaciones mineras- sino de la potenciación de la energía y los derechos sociales y humanos, parámetro de toda posibilidad de desarrollo integral.

Buenos Aires, febrero 2012.

viernes, 17 de febrero de 2012

AS POLÍTICAS CINEMATOGRÁFICAS NA ARGENTINA

OCTAVIO GETINO

Por Arthur Autran (Universidade Federal de São Carlos) e André Gatti (Fundação Armando Álvares Penteado)

Buenos Aires, Julio 2011

Para o leitor argentino Octavio Getino certamente não carece de apresentação. Já para o brasileiro isto se faz necessário devido ao tradicional desinteresse ente nós pelo que ocorre nos demais países da América Latina, desinteresse que só é quebrado pelo futebol, por acontecimentos políticos de intensidade dramática ou no campo cultural por quadros como o atual, em que o cinema argentino vem conseguindo grande destaque na crítica internacional e nos grandes festivais, bem ao contrário do cinema brasileiro.

Octavio Getino nasceu em 1935 na cidade de León, na Espanha, mas é cidadão argentino. Sua formação cinematográfica ocorreu na Associação Cine Experimental de Buenos Aires. No campo da realização o seu primeiro filme foi o documentário de curta-metragem Trasmallos (1964). Funda em 1966 com Fernando Solanas o grupo Cine Liberación e colabora na realização de La hora de los hornos (1968), produção deste grupo, assim como co-escreve com Solanas o manifesto “Hacia un tercer cine” (1969), um dos mais importantes documentos estéticos do cinema latino-americano. Co-dirige com Solanas dois documentários de longa-metragem com base em depoimentos do general Juan Domingo Perón: La revolución justicialista e Actualización política y doctrinaria, ambos de 1971. Realiza o seu primeiro longa-metragem de ficção em 1973, El familiar.

No campo da política cinematográfica dirige por alguns meses em 1973 o Ente de Calificación Cinematográfica, órgão responsável pelo serviço de censura na Argentina. Exilado durante a ditadura militar, retorna à Argentina em 1988 após estadias no Peru e no México. Entre 1989-1990 dirige o INC (Instituto Nacional de Cinematografía).

O trabalho intelectual de Octavio Getino sobre o mercado audiovisual latino-americano tem papel pioneiro e é uma das mais sólidas fontes de reflexão sobre o tema. Publicou diversos livros sobre o assunto, dos quais destacamos: Cine latinoamericano, economía y nuevas tecnologías audiovisuales, Cine iberoamericano: los desafíos del nuevo siglo, Cine argentino: entre lo posible y lo deseable e La tercera mirada: panorama del audiovisual latinoamericano.

martes, 24 de enero de 2012

III Encuentro de Documentalistas Latinoamericanos y del Caribe – Siglo XXI

Buenos Aires, 6 al 9 de julio 2011

PANEL TEMÁTICO 2: Superar asimetrías, promover la integración (Parte II).

Presentación del Coordinador del Panel Octavio Getino (Argentina)

Evidentemente, cuando acabamos de escuchar el Panel anterior, uno, que tiene medio siglo viviendo estas cuestiones, desarrolla algunas reflexiones, las que a partir de lo que se dijo se enriquecen y tienen que ver con la idea de que estamos en un proceso que no es triunfalista, según mi criterio, un proceso con muchas esperanzas, muchos deseos, mucha pasión, pero que no es ni más ni menos la esperanza y la pasión que cineastas, videastas o documentalistas hemos tenido a lo largo de más de medio siglo en América Latina. No voy a hacer una historia de todo eso pero yo me acuerdo que cuando se estaba hablando de las nuevas tecnologías y demás, en los años ’60 hubo un libro muy conocido de un cineasta italiano, Roberto Faenza, “Senza chiedere permesso-Como rivoluzionare l´informazione”, donde estaba planteada y propuesta la metodología para la comunicación a través del cable, de una cámara de televisión en centros urbanos muy reducidos, en urbanizaciones incluso, y esa posibilidad de comunicación vía cable de alguna manera auguraba un futuro democrático para la comunicación audiovisual y sobre todo para una participación de la ciudadanía en ese tipo de producto, eso era a principios de los años ’70.

martes, 8 de noviembre de 2011

¿POR QUÉ FILMO?

Entrevista de Grupo Kane. http://www.grupokane.com.ar/
a Octavio Getino
León, Castilla y León, España. 3 de Marzo de 2011.

Director de El familiar (1975); Coautor de Perón: La Revolución Justicialista, Perón: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder (1971); La hora de los hornos: Notas y testimonios sobre el neocolonialismo, la violencia y la liberación (1968); Argentina, mayo de 1969: Los caminos de la liberación (1969); entre otras.

Filmo, o he filmado cuando me tocó hacerlo, con la misma vocación personal con que hice o hago otras cosas en la vida, simplemente para expresar a través de imágenes en movimiento mis ideas, sentimientos y sueños, para que la realidad que me toca –y nos toca– vivir, cambie, y el cambio sea para mejor y para todos. Incluyendo en esto los propios recursos comunicacionales y expresivos (contenidos, estéticas y técnicas) que uno pueda utilizar en cada caso.
Cuando he filmado, como cuando he participado de otras actividades en la cultura y los medios, estuve guiado siempre por la idea que para crear situaciones nuevas y superiores en la realidad –cambiarla en suma– uno debe acudir sin duda a las viejas o no tan viejas herramientas, pero con el propósito de contribuir a su reformulación crítica o a inventar otras nuevas que estén a la altura de lo que se pretende. Y esto también será distinto según el tiempo, el territorio y los destinatarios de cada uno de nuestras obras. De cualquier modo, el cómo nos expresamos, las formas que utilicemos para ello, es cada vez más el qué de lo que cada uno se propone. Lo demás pueden ser buenas intenciones, pero las más de las veces, ellas resultan accesorias y prescindibles.
Cabe agregar también que el hecho de filmar para proyectar en los demás lo que uno ha filmado, no es, o al menos no lo ha sido nunca en mi caso, un acto autista, sino un desafío comunicacional –tentativamente de carácter social y popular–, en el que el otro o los otros, es decir los destinatarios o usuarios de mi obra, puedan sentirse involucrados. Involucrados, a la vez que tensionados, porque lo que uno ha intentado siempre en las pocas cosas que ha producido, no es tanto convalidar pasivamente las demandas explícitas del espectador, sino aquellas otras, a menudo inconscientes o poco claras, para que algo cambie en aquel –siempre para mejor, sea en sus ideas, sentimientos o sueños– cuando la película concluye. Porque es también una manera de que la película se continúe y se resignifique a través de los demás.
Sin olvidar nunca que, a fin de cuentas, un autor, un cineasta o un comunicador social simplemente propone a partir de lo que ha extraído y reelaborado de su realidad –la que le es personal y propia y la que ha internalizado a partir de sus semejantes–, pero es siempre el espectador o el usuario el que dispone sobre el sentido y valor de cada propuesta de acuerdo con el universo de las experiencias socioculturales de cada uno. Aquellas que, desde un elemental sentido social y ético se intentan ampliar con un film, devolviéndoles a los demás algo de lo que ellos nos han entregado –a menudo “sin querer queriendo”– pero enriquecido con el valor agregado que, como autores, intentamos aportar desde nuestras particulares miradas.

viernes, 28 de octubre de 2011

Panorama de las cinematografías de América Latina y el Caribe en la primera década del siglo XXI

Octavio Getino

Capitulo de Introducción de un reciente estudio realizado por OCAL-FNCL con la cooperación de la AECID- en el que participaron, Octavio Getino como Coordinador Regional y los investigadores Roque González (Argentina), Gustavo Buquet (Uruguay), Toby Miller (Estados Unidos) y María Lourdes Cortés (Costa Rica), con la asistencia de Marta Hernández y Freya Schiwy. El Estudio fue publicado y presentado en Venezuela en octubre de 2011, por el CNAC y la FNCL. Forma parte también de otros dos trabajos de investigación  a los cuales puede accederse en:

Políticas públicas, legislación y normativas
Distintos factores han incidido en la primera década del siglo para contribuir, en algunos países de la región, al fortalecimiento de sus actividades productivas en el sector cinematográfico. Uno de ellos fue la irrupción de cambios políticos e institucionales, impensables en la década anterior, que modificaron la situación de la región, así como, en términos sustantivos, la de diversas naciones. Ello representó el fracaso de las políticas neoliberales imperantes entre los años ´80 y ´90 y la reinstalación de procesos políticos participatorios y democráticos que incidieron fuertemente en la sociedad y en la cultura, como ocurrió a lo largo de la década en países como Bolivia, Venezuela, Ecuador, Brasil, Uruguay y Argentina.
Los acuerdos de integración regional en el Mercosur, en Centroamérica y el Caribe, así como en el llamado UNASUR o en el ALBA, fueron la expresión de una voluntad dirigida a integrar las capacidades y el potencial de distintos países —incluyendo a la cultura— con el fin de lograr un mayor nivel de competitividad frente a las naciones o regiones de mayor desarrollo en el contexto de la llamada globalización.
El crecimiento del número de países que forman parte de la Conferencia de Autoridades Cinematográficas y Audiovisuales de Iberoamérica (CAACI) y del programa IBERMEDIA de fomento a las cinematografías de la región, posibilitó la realización de un mayor número de películas allí, donde la producción era casi inexistente, como sucedió en los países de menor desarrollo y reforzó la capacidad productiva y creativa en las cinematografías con mayores antecedentes.

martes, 18 de octubre de 2011

ENTREVISTA A OCTAVIO GETINO EN PAGINA/12

Página/12, 17 de octubre de 2011.


Octavio Getino, cofundador del Grupo Cine Liberación, investigador y activista del cine y la cultura

“La vida del hombre transcurre entre lo deseable y lo posible”


Octavio Getino fue coautor con Pino Solanas de la película La hora de los hornos. Con 76 años, mantiene su interés por los nuevos espacios de la imagen como parte del proceso que culminó, “felizmente” afirma, con la ley de servicios audiovisuales.


Por Marcela Stieben

Nació en León, España, el 6 de agosto de 1935 y, ya adulto, eligió naturalizarse argentino. Octavio recibe al reportero gráfico y a la cronista de Página/12 en su casa de Palermo. Y basta con subir esa larga escalera para comprobar que en toda su casa las artesanías del mundo ocupan un lugar protagónico. Fotos de México y de Perú (países donde estuvo exiliado), cerámicas, maderas talladas, tapices, varios premios ganados en décadas y fotos con Perón se intercalan con los millones de libros que, leídos o escritos por él mismo, dan cuenta de una nutrida trayectoria intelectual. Su esposa, la reconocida intelectual Susana Velleggia, estuvo a cargo del décimo festival de Cine Nueva Mirada para la Infancia que se realizó recientemente. Organizado por la Asociación Nueva Mirada y dirigido por Susana, el encuentro cinematográfico cuenta con películas de calidad que no llegan a circuitos comerciales de las salas cinematográficas, ni a la televisión, y que apuntan a desarrollar una visión crítica y reflexiva en niños y jóvenes. Getino lo cuenta con orgullo, mientras los gatos siameses se le suben a upa, caminan por su escritorio e inspeccionan la cartera y el saco de la “forastera” que dialoga con su dueño. En las paredes hay afiches con bastidores de films donde Getino participó y el mobiliario da cuenta de un gusto por lo latinoamericano. Sus hijos son Marina Getino (productora de diversos programas en Radio Nacional y Radio Provincia, entre ellos Noche tras noche), Alejandra Getino (directora de Arte en publicidad), Santiago Getino (experto en finanzas), Estela Getino (redactora publicitaria) e Iván (hijo de su actual esposa y a quien Octavio considera como su hijo, que se dedica a seguridad informática bancaria). Familia que se ve en varias fotos del exilio, cuando partió perseguido por la dictadura.

Fue coautor junto a Fernando Solanas de La hora de los hornos; co-fundador del Grupo Cine Liberación; director del Incaa y autor de numerosos libros como El capital de la cultura, donde analiza los aspectos más salientes de la evolución histórica de las industrias culturales en la Argentina, precisando las diferentes tipologías de funcionamiento industrial y el papel de diversos agentes del sector, con un recuento de las experiencias vividas en la producción, la comercialización, la balanza comercial y el empleo durante la última década, destacando el papel de las pymes en su contribución a la economía y la diversidad cultural; Cine argentino, entre lo posible y lo deseable (2ª edición actualizada), singular e inteligente mirada de nuestro cine que no se limita a la descripción crítica de películas realizadas, ni a un análisis de la obra de sus autores, sino que incorpora datos y reflexiones sobre su evolución en el contexto de la historia nacional con un estudio económico de la producción y los mercados; y su libro de ficción Chulleca / Los del río, y otros cuentos, de Ediciones Ciccus. Octavio, hombre comprometido con la realidad nacional, apoya al gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y, al escucharlo, uno siente que avala con su propia historia y mucha militancia lo que afirma con sus palabras.

–En sus 76 años de vida, fue escritor, director e investigador de industrias culturales, entre otras muchas tareas cumplidas. ¿Cuál sería la definición que puede hacer de su persona?

"PELICANOS” DEL V FESTIVAL DE MARGARITA 2011, VENEZUELA, A LA FNCL Y A OCTAVIO GETINO

Durante el V Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita 2011, el CNAC de Venezuela –a través de su director Juan Carlos Lossada- procedió a otorgar recocimientos "Pelícano" a la FNCL, representada por su directora, Alquimia Peña, por su permanente e histórica contribución al cine de América Latina y el Caribe, y al cineasta e investigador Octavio Getino, en mérito a sus aportes al estudio y al desarrollo del audiovisual regional.

En un mensaje personal de Lossada al homenajeado Getino, Lossada destacó: “Créeme que el sonoro aplauso que fue prodigado en tu nombre aún resuena entusiasta en todos quienes tenemos el privilegio de contarnos entre tus amigos y seguidores, y es que, Octavio, tú dejaste desde hace mucho de pertenecer a un país, para formar parte de una idea batiente y combatiente de patria grande a la que te has consagrado de cuerpo y alma y que nos mantiene vivos y combativos a los que hemos venido detrás!

III FORO DE INDUSTRIAS CULTURALES

Entre los días 15 y 16 de noviembre próximo habrá de realizarse en la ciudad de Madrid el III Foro de Industrias Culturales para tratar los temas de Internet y las industrias del sector comunicacional y cultural. El mismo fue convocado por las Fundaciones Alternativas y Santillana y cuenta con el apoyo de la AECID. Octavio Getino ha sido invitado a participar del mismo como ponente para referirse a la problemática del cine en general y del cine iberoamericano en particular.

PRODUCCIÓN Y MERCADOS DEL CINE LATINOAMERICANO SIGLO XXI

En el marco del Festival de Cine Latinoamericano y Caribeño de Margarita 2011, celebrado en Venezuela entre los días 6 y 13 de octubre, se presentó la publicación del estudio “Producción y mercados del cine latinoamericano en la primera década del siglo XXI”, investigación que estuvo a cargo del OCAL de la FNCL y que contó con la cooperación de la AECID. Participaron de la investigación los expertos Roque González (Argentina), Gustavo Buquet (Uruguay), Toby Miller (EE. UU.) y María Lourdes Cortés (Costa Rica) con la Coordinación Regional de Octavio Getino (Argentina). La edición del libro estuvo a cargo del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía de Venezuela (CNAC) y en la presentación del mismo participaron, entre otros, Alquimia Peña (FNCL) y Carlos Losada (CNAC). La importancia de este trabajo reside en que es el único producido hasta el momento en el que se analiza la situación del cine durante la primera década de este siglo en cada país de la región (políticas, legislación, producción, mercados, etc.) así como en sus relaciones de intercambio con los restantes países latinoamericanos y caribeños y su presencia en los mercados de los países de la Unión Europea y los Estados Unidos.

El estudio forma parte de otros trabajos producidos por OCAL-FNCL en el presente año, dedicados a evaluar el impacto de la digitalización en la producción y difusión cinematográfica regional y a revisar las experiencias realizadas hasta el momento en la formación crítica de nuevos públicos –en particular niños y adolescentes- para el cine y el audiovisual latinoamericano (www.cinelatinoamericano.org/ocal)

viernes, 23 de septiembre de 2011

Algunos apuntes sobre la experiencia de “La hora de los hornos”

Por Octavio Getino.

(Publicado en “Caras y Caretas”, Buenos Aires, septiembre 2011)

En el origen de “La hora de los hornos” estuvo la circunstancia histórica y política que nuestro país atravesaba –con las consabidas y repetidas dictaduras cívico-militares- que se sucedieron tras el derrocamiento del gobierno democrático de Perón. En lo específico cinematográfico local, un factor que incidió fue el  encuentro  que  tuvimos un  grupo  de cineastas para intentar  realizar en 1965 un largometraje de ficción (“Los que mandan”). Formábamos parte cineastas y críticos, como eran Alberto Fisherman, Agustín Mahieu, Horacio Verbitsky, Fernando Arce, el realizador italiano Valentino Orsini, Fernando Solanas y quien esto suscribe. El proyecto fue censurado y  rechazado por el Instituto de Cine durante el gobierno de Illia por sus contenidos críticos sobre la situación política de aquella época.  El grupo se desintegró y quedamos Solanas –realizador de algunos cortometrajes y por entonces dueño de una pequeña empresa de cine publicitario- y yo, que venía de una experiencia político-sindical en la Resistencia en los años 50, y que había realizado un cortometraje documental (“Trasmallos”). Contribuyó a ese encuentro el hecho de haber obtenido el año anterior un premio al mejor cuento en el concurso realizado por la revista “El escarabajo de oro” –compartido con Rozenmacher, Piglia y Briante- y haber logrado también en ese año el Premio Casa de las Américas en el género libro de cuentos (“Chulleca”).

Junto con Solanas acordamos realizar un film documental que describiese críticamente la situación que vivía la Argentina, intentando con ello aportar también –más allá de su carácter testimonial y denuncista- a un tratamiento innovador en materia de estructura  y narrativa fílmica. Ya no se trataba sólo de recurrir a imágenes testimoniales para denunciar una situación social, sino de inscribir también en el film a los protagonistas del cambio (militantes sindicales, barriales, estudiantiles, intelectuales, políticos, etc.) con el fin de abrir un dialogo participativo con los actores-espectadores del mismo. Cine de militantes para militantes –en particular las nuevas generaciones- que luego pasó a ser bautizado en las sucesivas elaboraciones teóricas como “Tercer Cine”, “Cine Acción”, “Cine Liberación”, etc.

Recién cuando el proyecto entraba en su etapa final, poco antes del asesinato del Che en Bolivia, decidimos ponerle como título “La hora de los hornos”, en homenaje al acápite de su último mensaje, cuando él recurrió  a los versos de José Martí para sostener: “Es la hora de los hornos y no se habrá de ver más que la luz”.

Pero lo que tal vez convenga destacar en aquella experiencia no fue tanto la relacionada con la producción y realización de la misma, sino la que tuvo lugar con el uso militante por parte de  miles de compañeros en distintos lugares del país, que arriesgaron mucho de sus vidas en esa labor –existió una Coordinación de los Grupos de Cine Liberación-, sea en la organización de los actividades de exhibición o en la promoción política del film. Sin ellos “Cine Liberación” y “La hora de los hornos” hubieran pasado tal vez al olvido. Es más, no se estaría hablando hoy de ese tema, por más que el film hubiera tenido en su momento una importante repercusión en la crítica cinematográfica de otros países.

En ese sentido cabe destacar la cooperación recibida por parte de figuras intelectuales como, entre otros,  Juan José H. Arregui, Rodolfo Walsh u Horacio Verbitzky (estos dos últimos promotores del proyecto de un “Cineinformes de la CGT de los Argentinos” que realizamos poco después con Gerardo Vallejo y Nemesio Juárez) o de cineastas como los que participamos en el grupo “Realizadores de Mayo” para homenajear el “Cordobazo”, y que integramos, entre otros, Gerardo Vallejo, Pablo Szir, Lita Stantic, Jorge Cedrón, Rodolfo Kuhn, Humberto Ríos, Nemesio Juárez, Rubén Salguero, Eliseo Subiela y Catú. Y por sobre todo, los otros innumerables y anónimos compañeros que arriesgaron lo que tenían en cada exhibición. Algunos de los cuales fueron asesinados o desaparecidos por la dictadura y otros aún, los sobrevivientes, prosiguen de una u otra manera en la tentativa de un cine y una cultura que nos exprese en nuestra identidad nacional y latinoamericanista.
En resumen, “La hora de los hornos” fue el inicio de un proyecto –continuado luego con los documentales históricos  que realizamos en el 71 con el Gral. Perón- y  que aún prosigue, en esta  etapa del audiovisual nacional, con las múltiples y diversas  miradas de muchos de quienes integran las nuevas generaciones de cineastas.